Aprendiendo sobre Divina maternidad-paternidad

Estoy escribiendo este blog después resolver una capa de emociones en torno a ser madre mientras profundizo en las enseñanzas de mis maestros espirituales. Lo escribo, porque sé que hay muchos en su camino espiritual, que como yo, también tienen niños (ya sean de ex parejas, vínculos kármicos, matrimonios o incluso de su Llama Gemela, con quien -quizás- se encuentren actualmente en "separación" en el plano físico).

Éste artículo es para ti.

Mientras escribo éstas líneas, me toca ser madre soltera de un hijo de 5 años. Habiendo pasado por los factores desencadenantes de mi despertar espiritual (tanto una noche oscura del alma, como el encuentro con mi Llama Gemela), me encuentro viviendo nuevamente con mi madre -quies es discapacitada motriz-, en un apartamento más pequeño que el departamento donde vivimos con mi hijo durante sus primeros 4 años de vida. Mientras escribo esto, sigo sin contar con un ingreso monetario, ni privacidad, ni los productos básicos que solíamos tener, y que podía proporcionarnos gracias a mi antiguo trabajo. Me encuentro, entonces, en éste escenario en el que nunca pensé que habría de traer a mi hijo.

No es la primera vez que pienso que soy una madre horrible por ello. Cada vez que surge este sentimiento, trae nueva luz hacia dónde estoy siendo demasiado dura conmigo misma. Porque es cierto. Como padres, somos responsables por nuestros pequeños, ya que ellos carecen de las herramientas para procesar adecuadamente sus emociones y frustraciones, al menos en los primeros años.

En toda esta situación, se me ha hecho saber recientemente que mi hijo está sintiendo angustia y tristeza debido al hecho de que:

- Ya no tenemos un lugar para nosotros (ni una habitación para él y sus cosas, como teníamos antes);

- nos enfrentamos a los problemas de salud de mi madre a diario (lo cual no es saludable para ninguno de los involucrados);

- todavía no tengo los medios para proveerle en todas las formas que me gustaría;

- Tiene una figura paterna que está más ausente que presente;

- y una madre (yo) que está navegando a través de la transición entre la vida que llevaba y la que quiere tener (mí Propósito de Vida).

En ésta búsqueda por finalmente aceptar la vida para la cual nací, muchas veces eso significa poner mi completa atención para ver clases, participar en grupos en redes sociales, y crear los contenidos para compartir lo que aprendo con los demás, todo esto, mientras mi hijo juega solo o está siendo “cuidado” por Netflix o YouTube. Esto dista mucho de la clase de madre que imaginé sería para él, pero muy cercana a los padres que tuve mientras yo crecía. Mi madre se ocupaba de la casa, mientras mi papá se iba a trabajar todo el día, para volver completamente agotado de un trabajo que le estaba quitando más de lo que él estaba recibiendo. ¿Yo? Viendo televisión la mayor parte del día, esperando que uno de mis padres me ayude con la tarea después de cenar.

Cuando surgió todo éste escenario en mi interior, me senté con mis sentimientos y, al visitarlos, vi la imagen sobre ser una madre y cómo lo estoy personificando. Fue así que pude darme cuenta, por primera vez en los 10 meses desde mi compromiso continuo con éste camino que embarqué, que estoy haciendo todo lo que puedo por romper la cadena de patrones familiares, que por supuesto, he heredado. Básicamente, estoy aprendiendo a ser madre desde un nuevo paradigma, lo que, naturalmente, conlleva muchos desafíos. Entrar en territorio desconocido no es fácil. Para la mayoría de nosotros, que solo conocíamos el viejo paradigma de paternidad, este proceso en particular nos puede llevar a nuestros lugares más oscuros (aunque todo el camino espiritual hace esto, así podemos llevar la luz a donde hay oscuridad). Entonces, cuando tal momento se presente, no te juzgues a ti mismo/a, porque estás aprendiendo algo nuevo: ser padre/madre desde el amor incondicional. Se dice que ningún niño viene con un manual ... Esto es aún más cierto, cuando te alejas de lo viejo y entras en algo completamente nuevo, oues con suerte si tienes algún modelo que puedas seguir. Pero en éste nuevo modelo sobre cómo ser padres desde el amor incondicional, son pocos los ejemplos en los cuales apoyarnos.

Mientras integramos lo nuevo que vamos aprendiendo, ésto puede llevar un tiempo, pero eso no significa que, eventualmente, no logremos incorporar lo que aprendemos. Te aseguro que con la práctica se hace más fácil. Es como ir al gimnasio, mientras continúes eligiendo entrenar ese músculo "espiritual", lo dominarás. Pero lo que es aún más importante, al menos para mí, es saber que puedo enseñar y compartir ésta nueva forma de vivir con mi hijo, para que no tenga que pasar 30; 40; 50? años de su vida viviendo enojado, angustiado o triste como yo lo hacía hasta hace poco, porque me sentía no querida ni amada, en especial por mis padres.

Si eres papá o mamá, y estás emprendiendo el viaje para encontrar tu verdad, para sanar tus heridas emocionales, debes saber que incluso si la situación que estás atravesando no es la que querías para criar a tu/s hijo/s, todavía estás dando un buen ejemplo: le/s estás enseñando a seguir su corazón, a basar sus elecciones en amor en lugar de miedo, a tener esperanza y fe de que no importa cómo se vean las cosas, la vida no se va a llevar lo mejor de ti, tú te estás llevando lo mejor de la vida.

Démonos la palmadita en la espalda que tanto merecemos, y démonos cuenta: no solo estamos haciendo lo mejor que podemos con lo que tenemos, estamos enseñando a nuestros hijos, que hacer cosas de una nueva forma no es un error, es aprendizaje. Porque todos siempre estamos aprendiendo, continuamente. Tus hijos tuvieron que aprender a sostener sus cabezas, gatear, caminar, comer, hablar. Vos también, en la escala de universal de la Creación. Date el espacio para hacer precisamente eso: crecer y aprender. Y se paciente contigo mismo/a, te lo mereces.

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